jueves, 14 de julio de 2011

El sector TI está desestructurado, ¿Quién lo estructurará?. El estructurador …

Escribo este post a raíz de un debate que he iniciado en el grupo “Profesionales IT Euskadi” en Linkedin y para recoger aquí mi opinión sobre un tema, la desestructuración del sector TI, de cuyas causas creo que somos plenamente conscientes todos los que nos dedicamos a él profesionalmente.

El citado debate surge, a su vez, de una noticia publicada en el blog cybereuskadi (http://cybereuskadi.com/promueven-una-asociacion-de-empresas-vascas-de-informatica) en la que se informa de que “Una treintena de empresarios vascos de informática están dispuestos a crear una asociación centrada en la defensa de su sector”, ya que “A su juicio, es preciso establecer un foro común en el que compartir necesidades comunes como convenios, tarifas o la eventual competencia de entidades públicas”. Asimismo, según la noticia, los empresarios concluyen que “las entidades existentes actualmente no satisfacen estas necesidades”.

Pues bien, en este post me gustaría reflejar mis primeras reflexiones al respecto.

¿Está el sector TI desestructurado?. La respuesta a esta pregunta, basada en mis años de experiencia en el sector, es, a mi juicio, evidente, por supuesto que SÍ, vamos que no hay por “donde cogerlo”.

Esto lo sabemos todos los que nos dedicamos a este sector, pero es que es así desde el inicio o, al menos, desde que yo me incorporo profesionalmente a él.

Fue precisamente ese el momento idóneo para estructurar el sector, pero como era una época de “vacas gordas” nadie le dio ninguna importancia a esta cuestión. En un mercado claramente en expansión, la idea era subcontratar al mayor número posible de personas para que trabajaran en las instalaciones del cliente, con unos salarios bajos y unas tarifas relativamente altas que permitían tener unos márgenes bastante elevados, sin preocuparse de nada más que de facturar a final de mes. Se me vienen a la cabeza frases, títulos de películas, etc., tales como: “PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA”, “COGE EL DINERO Y CORRE”,... que pueden dar una idea de lo que quiero decir.

Como digo un negocio fácil y “redondo”, “se cogían a paladas” nuevos titulados en informática o incluso a estudiantes de los últimos años, siempre bajo demanda del cliente, se les “investía de poderes” (“expertos” en el entorno demandado - por aquellos tiempos Host o microinformática, y cualquier lenguaje de programación al uso -), se les pagaba un salario ridículo y se les “chutaba” al cliente, que por aquellos tiempos sí pagaba unas tarifas “decentes” y ofrecía recurrencia en los servicios. Por supuesto, de invertir en formación, investigación, innovación, desarrollo de productos propios, etc. absolutamente nada de nada (es decir, parafraseando al refranero popular, se puede decir que la mentalidad del empresario era que "INVERTIR ES DE COBARDES”). Por cierto, salvo en lo de las tarifas - ya no son "decentes", actualmente se siguen empleando casi los mismos precios - y en este caso parafraseando el título de una canción, “¡QUÉ POCO HEMOS CAMBIADO!”,  o ¿no?.

Lo de la Universidad merece capítulo aparte, la carrera de informática, cuyas asignaturas y salvo honrosas excepciones poco o nada tenían que ver con las demandas empresariales, era una máquina de generar programadores (por poner un ejemplo y para que se me comprenda lo que quiero decir, sería como si la carrera de arquitecto estuviera orientada a producir albañiles, con todo mi respecto tanto para los programadores como hacia los albañiles). Tampoco creo, por lo que veo y me cuentan, que en esto se haya avanzado mucho. Todo ello, sin entrar en un tema que podría dar mucho juego y suponer el fin de la ingeniería en informática tal y como hoy la conocemos, al menos, como carrera universitaria, me refiero a Bolonia.

Para agravar un poco más la situación, en un mercado claramente en expansión y como no había suficientes titulados y estudiantes de informática para cubrir la demanda, se “ENGANCHABAN AL CARRO” las personas de las más variopintas titulaciones (todos hemos conocido trabajando en este sector a físicos, matemáticos, químicos, biólogos e, incluso, abogados e historiadores - digo "incluso" no por menospreciar esas titulaciones, si no porque son carreras de letras, algo que se supone en las antípodas de una carrera de tecnología -. Sin embargo y como todo hay que decirlo, algunos de ellos excelentes profesionales). En este aspecto, no es que poco hayamos cambiado, si no que creo que se ha empeorado claramente (una oferta de titulaciones, masters, grados, certificaciones, ... relacionadas con la informática a todas luces excesiva y que no la entiende nadie, jefes de proyecto y gestores sin ningún conocimiento ni de tecnología ni de gestión de proyectos, comerciales sin ninguna formación tecnológica y a los que les da lo mismo vender una caja de botellas de vino, que "cuarto y mitad de kilo" de programador, que proyectos o servicios de BPM, CRM, ITIL, ERP, BI, BD, TESTING, SAAS, VIRTUALIZACIÓN, C#, JAVA, .NET, … - por supuesto, todo ello a cuaquier precio -, expertos de selección y de RR.HH. perfectos advenedizos en temas de tecnología y, como consecuencia, incapaces de comprender los requerimientos de los proyectos o servicios que demandan los clientes, y un muy largo etc.).

También merece capítulo aparte la “candidez” del cliente en “AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS”. ¡La cantidad de trolas que se les contaban! (efecto 2000, conversión al euro, migraciones a la “última” tecnología, que al final siempre resultaba ser la penúltima, etc.). En esto sí que creo que algo hemos cambiado, lo digo porque actualmente el cliente “NO TIENE UN PELO DE TONTO”, aunque se sigue intentando utilizar la misma estrategia a base de cambiar por enésima vez el nombre a las cosas para revestir de una capa de "modernidad" a los productos y servicios que se ofrecen (INSOURCING, OUTSOURCING, NEARSHORE, ASISTENCIA TÉCNICA, HOSTING, HOUSING, SAAS, CLOUD COMPUTING, y otro largo etc.). Esto ya casi no “cuela” o directamente no “cuela”.

Por último, creo que es verdad que también “TIENEN MIGA”, y mucha, los temas de “la eventual competencia de entidades públicas” y de que “las entidades existentes actualmente no satisfacen estas necesidades”, pero también caben otros asuntos, tales como: la excesiva fragmentación del mercado y por consiguiente el exceso de oferta existente en una coyuntura de contracción de la demanda, es decir, el elevado número de empresas que nos dedicamos a esto (para comprobarlo, haced el ejercicio rápido de contar las compañías que se os vengan inmediatamente a la cabeza) y la falta de especialización de las mismas (todas o casi todas nos dedicamos a lo mismo y, lo que es peor aún, todas hacemos de todo), el poco aporte de valor añadido en un mercado ya muy maduro y que ahora percibe las tecnologías de la información como una utilidad más, la escasa cultura de colaboración existente entre las empresas, etc.. Todos estos temas, si es el caso y por no alargar en exceso estas primeras reflexiones, los dejo para posteriores posts.

Para finalizar, decir que como siempre "SÓLO NOS ACORDAMOS DE SANTA BÁRBARA CUANDO TRUENA”, es decir, en época de “vacas flacas”; cuando vemos que esto es cada vez menos negocio. Es ahí cuando nos preguntamos aquello de “¿QUIÉN ME HA ROBADO MI QUESO?” y, por supuesto, echamos la culpa a los demás, sin hacer ningún tipo de autocrítica. Pues bien, en mi opinión, aunque como digo todo ello es consecuencia de múltiples causas y achacable a la actuación de muchos agentes, esta situación es producto principalmente de los errores y la poca o nula visión de futuro que hemos tenido las empresas que nos dedicamos a esto, y especialmente consecuencia de que se “entra” a cualquier precio a los proyectos y servicios. Todo vale para ganarlos, incluso muchas veces a costa de la calidad y de un margen suficiente, circunstancia que, además, parece no tener fin, ya que siempre hay quien está dispuesto a hacerlo por un precio menor.

En fin, creo que se nos olvidó aquello de “COBRA POR LO QUE VALES, PORQUE SI NO ACABÁRÁS VALIENDO POR LO QUE COBRAS” y que el mercado nos ha puesto finalmente en nuestro sitio, no en el que nos corresponde, si no en el que nos merecemos. No obstante lo dicho y en mi opinión, aunque llega un poco tarde y dudo mucho de su eficacia, puede ser interesante y bueno poner en marcha iniciativas de este tipo.

Yo, personalmente y como en el cuento al que he hecho referencia y todos hemos leído, opino que la actitud positiva en las circunstancias actuales del sector está mucho más cerca de la de los ratones que salen al laberinto en busca de otra habitación con queso, que de la del enano que se queda llorando, echando la culpa a los demás, esperando a que le devuelvan el queso o éste vuelva a aparecer y finalmente se muere de inanición. Por tanto, creería mucho más en este tipo de iniciativas si entre sus líneas de actuación se encontraran, además, aspectos como la innovación y la colaboración bien entendida entre las empresas del sector.

lunes, 4 de julio de 2011

La normativa interna de uso de recursos informáticos y de comunicaciones (II)

En este post hago referencia a otra noticia (ver noticia completa en expansión.com http://www.expansion.com/2011/07/04/juridico/1309733358.html?a=eaf6b318dab918fe48d64d4263b17b89&t=1309772641) relacionada con el post en el que traté de la importancia de establecer en las organizaciones una normativa interna de uso de recursos informáticos y de comunicaciones (http://mikelgarcialarragan.blogspot.com/2010/09/la-normativa-interna-de-uso-de-recursos.html).

En este caso, tal y como se indica en la citada noticia, “El Tribunal de Justicia (TSJ) de La Rioja ha confirmado el despido disciplinario de una trabajadora por conectarse a Facebook y a otras webs de contenido lúdico durante la jornada laboral”.

La noticia que dio origen al primer post que incluí en este blog tuvo impacto en la confidencialidad de la información manejada por la organización involucrada, al revelarse datos personales de pacientes que fueron publicados en internet a través del programa eMule, mientras que en este caso la actitud inapropiada de una trabajadora impactaba directamente en la disponibilidad de los sistemas de la compañía, al dificultar, cuando no impedir, el acceso a Intenet de las aplicaciones empresariales.

En este último caso la conducta inapropiada de la trabajadora se puso de manifiesto cuando en el departamento de sistemas de la compañía se comenzaron a recibir incidencias de que en una de sus oficinas la navegación por internet era muy lenta, por lo que se tomó la decisión, tras verificarse en remoto el correcto funcionamiento del router de acceso a la red y comprobarse que el origen del problema era que existía un elevado tráfico hacia Internet, de examinar los dos equipos informáticos existentes en la oficina en cuestión.

En dicho examen se detectó que desde uno de los equipos se accedía a una página que no tenía relación con las funciones desempeñadas por la trabajadora, en concreto a Facebook.

Es importante resaltar que en la compañía existía una normativa interna sobre el uso de los equipos informáticos y que en ella se contemplaba la prohibición expresa de navegar por páginas de Internet inapropiadas, por lo que se le recordó esta circunstancia a la trabajadora implicada.

Finalmente, como los episodios se seguían sucediendo y, pese a las reiteradas advertencias, la trabajadora no desistía en su actitud, la empresa decidió auditar su ordenador y verificó que durante buena parte de su jornada laboral estaba conectadada a diversas páginas web que nada tenían que ver con las funciones de su trabajo (Facebook, Tuenti, etc.). Esto provocó que la empresa despidiera a la trabajadora por “una reducción del tiempo dedicado a sus funciones”, ya que “una parte importante de su tiempo de trabajo la dedicaba a conexiones a internet”.

La trabajadora, después de que el despido fuera confirmado por el juzgado de lo Social, recurrió al TSJ alegando que se habían vulnerado sus derechos al entender que “la auditoría informática fue obtenida ilícitamente por la compañía”.

Pués bien, el TSJ de la Rioja recuerda que la actuación del empresario se ajustó a la doctrina sentada por el Supremo en dos sentencias de septiembre de 2007 y marzo de 2011, y concluye que en este caso la medida de control adoptada no es “ni injustificada ni desproporcionada”, añadiendo que “no ha existido violación del derecho a la intimidad, siendo una prueba válida para acreditar el despido”.

Todo ello basado, en primer lugar, en que la compañía “estableció previamente las reglas de uso de los medios informáticos de la empresa y acceso a Internet”, informando, además, de los controles que instauraría, de los medios que utilizaría, así como de las medidas que adoptaría si existían abusos.

Y, en segundo lugar, en que la auditoría se realiza tras varias advertencias a la empleada sobre las normas, que ella había aceptado y firmado.

Como digo, otro caso en el que, a mi juicio, se pone de manifiesto la gran importancia que tiene para las organizaciones el establecimiento de una normativa sobre el uso apropiado de los recursos informáticos y de comunicaciones.

Es algo que, además y en mi opinión, aunque excede del ámbito estricto de la privacidad y de la protección de datos de carácter personal está muy ligado también a ello, y, por tanto, mi recomendación consiste en tener dicha normativa muy presente también de cara al cumplimiento de la normativa vigente en materia de protección de datos por parte de las organizaciones (elaborando o completando esta normativa de uso de recursos en los proyectos de adecuación a la LOPD, y haciendo referencia a ella en el Documento de Seguridad).

En un post posterior daré mi opinión sobre los aspectos que considero más relevantes contemplar en una normativa de este tipo y sobre cómo implantarla en una empresa.