sábado, 21 de febrero de 2015

Padres y uso NN.TT. y RR.SS. por nuestros hijos (VIII)

Finalizo con éste la serie de posts que han tenido como objetivo compartir mis reflexiones sobre el uso de las Nuevas Tecnologías (NN.TT.) y Redes Sociales (RR.SS.) por parte de nuestros hijos.

Lo que he contado son únicamente mis reflexiones personales basadas en los conocimientos que he ido adquiriendo como interesado en este tema y, sobre todo, en mi experiencia personal como padre, familiar y amigo de personas que nos encontramos con la necesidad de educar a nuestros hijos en esto del uso de las NN.TT. y RR.SS., tarea no siempre fácil, apoyándome para centrar este asunto en los datos que he encontrado en dos estudios muy interesantes y que he tomado como referencia.

Además, esta serie de posts me ha servido para preparar una pequeña presentación de cara a impartir charlas a los padres, ya que en PRIBATUA (Asociación Vasca de Privacidad y Seguridad de la Información / Pribatutasun eta Informazio Segurtasuneko Euskal Elkartea) hemos recibido peticiones en ese sentido por parte de diversos centros educativos.


Por supuesto, estamos encantados de que se cuente con nosotros para aportar nuestro "granito de arena" por medio de estas charlas, ya que creemos que esto está muy en línea con uno de nuestros fines esenciales como asociación y que yo expresaría de la siguiente manera:

"Divulgar de forma comprensible estas materias entre la ciudadanía en general y concienciar sobre un uso adecuado y seguro de las TIC son dos de las razones de ser PRIBATUA, incluso las más importantes".

La presentación que he elaborado para ello es la siguiente:

domingo, 15 de febrero de 2015

Padres y uso NN.TT. y RR.SS. por nuestros hijos (VII)

Posiblemente, con respecto al uso de las NN.TT. y RR.SS., los riesgos que más conocemos e incluso más nos preocupan a los padres son los asociados a la amenaza de adicción o uso excesivo que de ellas pueden hacer nuestros hijos, o así al menos parece desprenderse de uno de los estudios a los que he hecho referencia en esta serie de posts ("Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres", del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO - www.incibe.es/)):


Sin embargo, la frontera entre lo que constituye un uso beneficioso de las NN.TT. y un uso excesivo o adicción a las mismas no siempre es fácil de delimitar por el tiempo de su utilización, ya que como decía en un post anterior nuestros hijos simplemente "están" en Internet (charlan con sus amigos, estudian, juegan, etc.), y en este contexto de herramienta básica para ellos de relación social y de identidad es lógico que se produzca un uso importante de ellas y cada vez más frecuente con la edad. Lo importante, aunque en mi opinión nada fácil, consiste en determinar el punto hasta el cuál un uso intensivo puede ser beneficioso y a partir del cuál puede volverse problemático por dar origen a situaciones de dependencia, aislamiento familiar y/o social, falta de rendimiento escolar, y un largo etcétera de trastornos psíquicos (angustia ante la falta de uso, insuficiente desarrollo de habilidades sociales,...) e incluso físicos (trastornos alimentarios,...).

1.- El "problema":

Para delimitar un poco el "problema" acudo otra vez a los datos que sobre este tema figuran en el estudio que he utilizado como referencia en los posts anteriores de esta serie referidos a las amenazas:

Fuente: Garmendia, M., Garitaonandia, C., Martínez, G., Casado, M. A. (2011): Riesgos y seguridad en internet: Los menores españoles en el contexto europeo. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, Bilbao: EU Kids Online.

En línea con lo anteriormente mencionado, en este estudio se afirma que el foco de las cuestiones que se le plantean a los menores (entre 11 y 16 años) no debe ponerse exclusivamente en la cantidad de tiempo que se emplea Internet, sino en el conflicto que éste puede introducir en la relación con la familia o las tareas escolares, junto con las experiencias de incapacidad para reducir o parar ese consumo, obteniéndose como resultado los datos que se muestran en la siguiente gráfica:


En este caso, ninguno de los dos estudios ofrece datos, al menos que yo haya visto, sobre qué usos o dispositivos (canales) son los más propensos a un uso adictivo o excesivo por parte de los menores, por lo que en esta ocasión me voy a permitir aportar mi propia experiencia personal.

Teniendo en cuenta lo ya comentado sobre que el uso intensivo no tiene que ser en sí mismo un problema, en base a los casos que conozco, creo que el riesgo del uso adictivo o excesivo proviene fundamentalmente de los juegos online, y no tanto del uso de la mensajería instantánea, cuantitativamente muy importe, porque entiendo que, salvo un uso extremo de esta última, forma parte ese contexto de herramienta básica de relación social  e identidad entre los menores y que no da lugar a situaciones relevantes de conflicto. Eso sí, bien entendido, que su uso también debe estar estrictamente restringido a los momentos oportunos (nada de chatear en las comidas familiares, ni en el centro escolar, ni en la plaza del pueblo, etc.; esos momentos deben dedicarse en exclusiva a charlar, relacionarse y jugar - todo ello offline :) - con la familia, los compañeros y los amigos).

en lo que respecta al impacto, nos podemos hacer hacer una idea de éste (porcentaje y frecuencia) por los resultados que se muestran en la gráfica anterior, es decir, por los datos correspondientes a algunos de los efectos derivados de un uso excesivo de Internet que declaran los menores entrevistados.

En esta ocasión, en contra de las conclusiones a las que ambos estudios llegan respecto a la incidencia de esta amenaza - baja en ambos casos -, en base a mi experiencia personal (no pretendo elevarla a categoría científica) creo que esta amenaza tiene una incidencia media (tampoco hay que exagerar) y que debemos prestarle la debida atención. Mi opinión se basa en, además de en mi propia experiencia, en las conclusiones que se obtienen sobre ello en ambos estudios (el subrayado es mío):

"Quizás la metodología basada en la aplicación de una encuesta no sea la forma más realista de medir la incidencia de este tipo de afecciones. Un diagnóstico clínico tendría en cuenta indicios, más que respuestas basadas en la autopercepción".

"La tercera parte de los padres encuestados declara conocer casos en el entorno del menor donde se ha producido dependencia o uso excesivo hacia las TIC".

"El 31% de los menores, muy o bastante
a menudo, navega por Internet sin estar realmente
interesado en nada concreto; un 12% ha intentado muy o bastante a menudo pasar menos
tiempo en Internet sin lograrlo; un 16% se ha sentido
disgustado por no poder pasar menos tiempo en
Internet, y un 8% reconoce
que les ha hecho pasar menos tiempo con la
familia, los amigos o haciendo las tareas escolares".

2.- ¿Qué podemos hacer los padres?:

En este caso creo que, evidentemente, sólo quedan dos recomendaciones de perogrullo:

- Establecer normas claras en función de la edad y de otras características propias de nuestros hijos sobre el tiempo y el lugar para su uso (hay que tener muy presente que el uso adictivo o excesivo de las NN.TT. puede ser un síntoma de otros problemas del menor, es decir, esas conductas pueden no tener que ver tanto con las mismas como con rasgos particulares de la personalidad de nuestros hijos).

En este sentido, como normas generales más relevantes (pero, además, todas aquellas que el sentido común nos dicte) se me ocurren las siguientes: a comer, estudiar, jugar, dormir... en los horarios habituales en casa (mi ama - madre en euskera - decía que hay tiempo para todo: "cuando hay que estudiar, estudiar como el que más; y cuando hay que pasárselo bien, también como el que más". Sentido común, ¿no?, pues igual en esto del uso de las NN.TT.); fuera dispositivos TIC (o en el bolsillo) en comidas, reuniones familiares, etc.; estricto cumplimento de las normas para su uso en los centros escolares (está bien que puedan llevar teléfono móvil por si necesitan ponerse en contacto con nosotros por una urgencia, pero hasta ese momento apagado en la mochila y sólo utilizarlo siguiendo en todo momento las normas del centro), limitación de uso en períodos de exámenes,...

- Por favor, muy importante, que tampoco se nos olvide dar ejemplo. Poca o ninguna autoridad moral tendremos si nosotros mismos hacemos un uso inadecuado de las NN.TT. (para todo, en cualquier momento, etc.). Si no, como decía en un post anterior: ¡no nos quejemos!.


viernes, 13 de febrero de 2015

Padres y uso NN.TT. y RR.SS. por nuestros hijos (VI)

En este post hablaré sobre otra de las amenazas, en este caso el sexting, que también presenta, al igual que el ciberbullying del que hablé en el post anterior, una modalidad pasiva (ver y/o recibir mensajes sexuales) y otra activa (colgar y/o enviar este tipo de mensajes).

Para ello seguiré el mismo esquema empleado que en el caso del ciberbullying y, por tanto, en primer lugar me interesa conocer qué significa este anglicismo (sexting), que según la Wikipedia es una contracción de "sex"y "texting" que comenzó a utilizarse haciendo referencia al envío de SMS de naturaleza sexual, siendo una práctica común entre jóvenes y, cada vez más, entre adolescentes.

Sin embargo, tal y como también se indica en Wikipedia, aunque el origen parece ser los mensajes de texto en el móvil, el vertiginoso avance de las NN.TT. y el uso cada vez más masivo que hacemos de las RR.SS. amplifican esta amenaza en un doble sentido: por una parte, además de mediante texto, éstas permiten este tipo de comunicaciones utilizando imágenes y vídeos, mucho más explícitos y con mayor impacto, y, por otra parte, el peligro novedoso del sexting por Internet es que ese material puede ser difundido de manera muy fácil y amplia, de manera que el remitente inicial pierde totalmente el control sobre la difusión de dichos contenidos, siendo además muy difícil que lleguen a desaparecer de la red.

Por tanto, se trata también de una de esas amenazas preexistentes (presumiblemente a lo largo de la historia de los sistemas de comunicación siempre se han intercambiado mensajes con contenido sexual) para las que decía que pueden verse potenciadas por el uso de una herramienta como Internet, pero, al igual que en el caso del ciberbullying, en primer lugar centremos la dimensión real de esta amenaza en base a datos concretos sobre el riesgo y el impacto que para nuestros hijos puede suponer el sexting como consecuencia de la utilización por su parte de las NN.TT. y RR.SS., sin olvidar en este caso (muy importante tenerlo presente) que la exposición al riesgo que esta amenaza implica puede suponer, a su vez, la exposición de nuestros hijos a los riesgos de otras dos amenazas: el ciberbullying y el grooming, en el primer caso para ridiculizar a la persona a la que se refiere el contenido y en el segundo como medio de presión para acosar y/o intentar abusar sexualmente de ella.

1.- El "problema":

Para delimitar un poco el "problema" acudo otra vez a los datos que sobre esta amenaza figuran en el estudio que utilice como referencia en el caso del bullying:

Fuente: Garmendia, M., Garitaonandia, C., Martínez, G., Casado, M. A. (2011): Riesgos y seguridad en internet: Los menores españoles en el contexto europeo. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, Bilbao: EU Kids Online.

Al igual que en el post anterior, todas las gráficas, tablas, resultados y conclusiones que se muestran provienen de este estudio, aunque la exposición previa, algunos comentarios y las recomendaciones son míos.

En primer lugar cabe señalar que, por razones tanto de carácter ético como por la extensión de la entrevista, en este estudio las cuestiones sobre este tema no se realizaron a los menores de 9 y 10 años y que el término sexting no fue empleado en el cuestionario. Hecha esta precisión, a los menores (y a los padres) se les presentaron las cuestiones refiriéndose a la recepción o el envío de mensajes sexuales y, tras preguntar a los menores si habían visto o recibidos mensajes sexuales online en los últimos doces meses y su frecuencia, se obtuvieron como resultado los datos que se muestran en la siguiente gráfica:

ESE = estatus socioeconómico.

Pero, al igual que con todas las amenazas, creo que para determinar las vulnerabilidades con objeto de poner las medidas pertinentes para evitar, o al menos mitigar, el riesgo a que se exponen nuestros hijos con relación a ésta es importante conocer a través de qué canales afirman haber visto o recibido los menores los mensajes sexuales online, cuestión sobre la que el estudio obtiene estos resultados:


Y, finalmente, para conocer el impacto que supuso para los menores que vieron o recibieron mensajes sexuales online, se les preguntó si fueron o no afectados por ello, obteniéndose los resultados que se muestran a continuación:


Al igual que decía en el caso del ciberbullying, creo que con estos datos podemos hacernos una idea bastante aproximada (con las limitaciones ya indicadas para los estudios de esta naturaleza: límites del muestreo y del cuestionario, fiabilidad de las respuestas en función del contexto de las entrevistas y temas de las encuestas, etc.) de: la dimensión o presencia de esta amenaza (el sexting), las vulnerabilidades que puede explotar en función del canal, el riesgo o probabilidad de que dicha amenaza explote una vulnerabilidad y su impacto o el efecto derivado de la exposición a esta amenaza.

Para mí, los resultados más relevantes que obtiene este estudio sobre todo ello son los siguientes:

1.- El 7% de los menores afirmaron haber recibido o visto mensajes de tipo sexual en los últimos doce meses

2.- Se observa un crecimiento muy importante en función de la edad y hay una importante diferencia en relación con el género, ya que los chicos afirman haber visto o recibir más este tipo de mensajes que las chicas.

3.- Los canales más comunes de recepción de estos mensajes son las redes sociales y la mensajería instantánea (3% en ambos casos) seguidos del e-mail y las ventanas emergentes o pop-ups (2% en ambos casos).

4.- Entre aquellos menores que han recibido este tipo de mensajes, el porcentaje de ellos que se han sentido en alguna medida afectados o molestos por ello es el 24%.

como conclusiones principales del estudio me quedo con las siguientes (el subrayado es mio):

"Hay que resaltar que en la mayoría de los casos estos mensajes se ven o reciben de forma muy esporádica, con menor frecuencia de una vez al mes".

"Lo más común entre estas prácticas, relativamente
poco extendidas, es recibir mensajes sexuales en
Internet y ver un mensaje de
contenido sexual colgado en Internet que podía
ser visto por otras personas".

Además, es importante reseñar, para evaluar su impacto, que en aquellos casos en los que este riesgo se concreta:

"La exposición al riesgo no estaría relacionada por el propio menor con sufrir algún tipo de daño".

Todo esto con respecto al sexting pasivo (ver y/o recibir mensajes sexuales), pero es importante tener también en cuenta su modalidad activa (colgar y/o enviar este tipo de mensajes), para la que el estudio de referencia nos indica los siguientes resultados:

1.- Recibir o ver estos mensajes es más frecuente que colgarlos o enviarlos; mientras que un 10% afirma recibir, sólo el 1% afirma enviar.

2.- Muy pocos casos en los que aparezcan imágenes de los menores o en los que se les incite a la actividad sexual.

2.- ¿Qué podemos hacer los padres?:

Mis recomendaciones para intentar actuar por nuestra parte de forma preventiva, haciendo especial hincapié en la modalidad activa del sexting, para intentar que este riesgo no se concrete son las siguientes:

- Como siempre la educación juega un papel clave y debemos transmitirles que no deben enviar contenidos sexuales y muchísimo menos a extraños o que puedan ser vistos por cualquiera, explicándoles que si lo hacen nunca podrán saber en manos de quién cae esos contenidos, ni para qué pueden ser utilizados (como decía se señala al sexting como una actividad que puede exponer a los menores al ciberbullying y, mucho más grave aún, al grooming o acoso sexual) y que, además, es prácticamente imposible después hacer desaparecer esos contenidos, con lo que pueden estar "persiguiéndoles" durante "toda la vida" afectando gravemente a su imagen.

Por supuesto, si ya han enviado o colgado este tipo de contenidos en alguna ocasión hay que decirles que no lo vuelvan a hacer, puesto que pueden entrar en una dinámica difícil de romper, y si eso ha tenido consecuencias negativas o amenazantes (difusión de esos contenidos por parte de terceras personas, ciberbullying o grooming) que nos lo comuniquen inmediatamente y que en ningún caso cedan a chantajes (envío de nuevos contenidos, quedar con extraños,...).

- La concienciación y formación en un uso adecuado y seguro de las NN.TT. son sin duda también aspectos muy importantes en este caso, fundamentalmente para evitar que vean o reciban este tipo de mensajes, porque en el caso de enviarlos o colgarlos me temo que sólo nos queda educarles para evitar que lo hagan, ya que no hay canal seguro para realizar esta práctica.

En el caso del sexting creo fundamental concienciar a nuestros hijos respecto a: contactos (con quién pueden contactar y con quién no, bloqueo de personas que puedan colgar o enviar mensajes de este tipo,...), qué se puede colgar o compartir y qué no, qué se puede enviar o reenviar y qué no, y, aunque en este caso entiendo que en menor medida porque lo más importante es concienciarles sobre los riesgos inherentes a esta práctica, también creo necesaria la formación sobre la configuración de la privacidad y la seguridad (cómo evitar que aparezcan ventanas emergentes o pop-ups, decirles que abrir correos electrónicos con este tipo de contenidos es una "puerta de entrada" al malware, prevenirles sobre el uso y riesgos de la webcam..., e incluso no estaría de más, por si pese a todo de mayores deciden realizar alguna práctica de este tipo, formarles sobre: privacidad de los perfiles, uso de contraseñas seguras en los dispositivos y sitios web, cifrado seguro de contenidos - envío y almacenamiento -, etc.).

- En este caso creo, que una vez hecho todo lo anterior, en el caso del sexting pasivo debe quedarles claro a nuestros hijos que el reenvío o redifusión de este tipo de contenidos está terminantemente prohibido, y no sólo porque no es adecuado o por el daño que pueda causar (lo más importante), sino por que además puede ser un delito, y, lógicamente y con más razón aún, también terminantemente prohibido el sexting activo por las graves consecuencias que de él se pueden derivar.

- También y como indicaba en el caso del ciberbullyingsiempre podremos instalar herramientas de control parental o utilizar otras técnicas y herramientas que nos permitan controlar que hacen nuestros hijos y/o bloquear el uso de ciertos contenidos. En este caso, su uso para el bloqueo de contenidos creo que es muy recomendable y, por supuesto y debido a las graves consecuencias que esta práctica puede acarrear, también en caso de que sospechemos situaciones de uso no adecuado o posibles problemas.

Para finalizar decir que, según este estudio y en el caso de sexting pasivo, tampoco parece que los padres nos enteremos mucho cuando nuestros hijos ven o reciben mensajes sexuales por Internet:


Es decir, de entre los menores que afirman haber recibido este tipo de mensajes sólo el 29% de sus padres afirma que eso ha sucedido, mientras que el 61% de sus padres dice que no y el 11% no lo sabe.

Por tanto y como siempre, entiendo que lo fundamental es comunicarnos con ellos de forma natural, estableciendo un clima de confianza para educarles, concienciarles y formarles también en el ámbito de las NN.TT y RR.SS., y animarles a que nos cuenten sus experiencias, sobre todo si se ven envueltos en situaciones incómodas, desagradables o amenazantes para si se producen hechos de este tipo: bloquear a las personas que realizan estas prácticas, recopilar las evidencias (mensajes, etc., sin borrarlos) y, en función de la gravedad de la situación, tomar la acciones pertinentes que correspondan (comunicación al centro escolar cuando esta práctica se realiza por compañeros en este ámbito, etc. y en caso de consecuencias graves denunciar siempre).

sábado, 7 de febrero de 2015

Padres y uso NN.TT. y RR.SS. por nuestros hijos (V)

En este post hablaré sobre el ciberbullying o bullying online, tanto en su modalidad pasiva (ser acosado) como en su modalidad activa (acosar).

He estado buscando una definición de este anglicismo (bullying) en Internet y no he encontrado ninguna que a mí me satisfaga del todo, por lo que me permito dar la mía propia en base a la que figura en Wikipedia. Yo lo definiría como el maltrato psicológico, verbal o físico que se produce entre iguales de forma reiterada a lo largo de un tiempo y que se da mayoritariamente en niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia.

Decía en el post anterior que algunas de las amenazas existentes en el mundo online no son nada nuevas en sí mismas, y es evidente que el ciberbullying se encuentra en este caso.

Hasta que hemos adoptado un uso masivo de las NN.TT. el bullying era una amenaza fundamentalmente existente entre compañeros del ámbito escolar que se producía en el entorno de los centros educativos (aula, patio,...), y sin embargo ahora puede realizarse además por otras personas (conocidos en redes sociales, contactos de amigos,...) y a través de muy diferentes canales: teléfono, e-mail, mensajería instantánea, redes sociales, chats, foros, etc.

Por tanto, se trata también de una de esas amenazas preexistentes para las que decía que pueden verse potenciadas por el uso de una herramienta como Internet: global (a escala mundial), ubicua (desde cualquier lugar) y sin límite temporal (a cualquier hora), pero centremos la dimensión real de esta amenaza en base a datos concretos sobre el riesgo y el impacto que para nuestros hijos puede suponer el ciberbullying como consecuencia de la utilización por su parte de las NN.TT. y RR.SS.

1.- El "problema":

Para delimitar un poco el "problema" acudo a los datos que sobre esta amenaza figuran en un más que interesante estudio realizado en marzo de 2011:

Fuente: Garmendia, M., Garitaonandia, C., Martínez, G., Casado, M. A. (2011): Riesgos y seguridad en internet: Los menores españoles en el contexto europeo. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, Bilbao: EU Kids Online.

Todas las gráficas, tablas, resultados y conclusiones que se muestran en este post provienen de este estudio, aunque la exposición previa, algunos comentarios y las recomendaciones son míos (por favor, que me perdonen sus autores si no he sido capaz de exponerlo bien o de entenderlo suficientemente).

En primer lugar, el citado estudio tras una introducción a los menores entrevistados para poner en contexto qué es el bullying de una forma adecuada a su edad y tras preguntarles si habían sufrido este tipo de conducta en los últimos doces meses y su frecuencia (tanto de forma online o ciberbullying, como offline o en otros ámbitos), obtiene como resultado los datos que se muestran en la siguiente gráfica:

ESE = estatus socioeconómico.

Posteriormente, para discriminar la incidencia del ciberbullying respecto a otros tipos de bullying se les preguntó dónde sucedió este tipo de conducta, obteniéndose los resultados que se muestran en la siguiente tabla:


Pero creo que para determinar las vulnerabilidades con objeto de poner las medidas pertinentes para evitar, o al menos mitigar, el riesgo a que se exponen nuestros hijos con relación a esta amenaza es importante conocer a través de qué canales afirman haber sufrido ciberbullying los menores afectados por esta actitud, cuestión sobre la que el estudio obtiene estos resultados:


Y, finalmente, para conocer el impacto que supuso para los menores afectados la concreción o exposición a este riesgo, se preguntó a aquellos que afirmaron haber sufrido ciberbullying en qué medida fueron afectados por ello, obteniéndose los resultados que se muestran a continuación:


Con estos datos creo que podemos hacernos una idea bastante aproximada (con las limitaciones intrínsecas a los estudios de esta naturaleza: límites del muestreo y del cuestionario, fiabilidad de las respuestas en función del contexto de las entrevistas y temas de las encuestas, etc.) de: la dimensión o presencia de esta amenaza (el ciberbullying), las vulnerabilidades que puede explotar en función del canal, el riesgo o probabilidad de que dicha amenaza explote una vulnerabilidad y su impacto o el efecto derivado de la exposición a esta amenaza.

Para mí, los resultados más relevantes que obtiene este estudio sobre todo ello son los siguientes:

1.- La forma más común de sufrir bullying es “en persona”, producida en el 11% de los casos, mientras que sólo el 5% afirmaron haberlo sufrido por Internet.

2.- El ciberbullying aumenta su incidencia con la edad de los menores y ésta es significativamente mayor entre las chicas de 13 a 16 años que entre los chicos de la misma edad (en este post no he incluido datos de género, pero figuran en el estudio).

3.- En los casos en los que se ha dado ciberbullying, este acoso proviene sobre todo de redes sociales o de mensajería instantánea. El bullying en internet a través de otras aplicaciones casi no tiene repercusión.

4.- Entre aquellos menores que han sufrido ciberbullying, el porcentaje de ellos que se han sentido en alguna medida afectados es el 90%.

Y como conclusiones principales del estudio me quedo con las siguientes (el subrayado es mio):

"En general, existe una correlación entre la existencia del bullying y la existencia del bullying en internet (en contra de la hipótesis que lo relacionaba con una mayor presencia de internet). Esto nos lleva a pensar que el bullying en internet es una nueva forma de un problema previo más que la consecuencia de una nueva tecnología".

"El envío de mensajes desagradables en la red en general con imágenes desagradables o hirientes referidas a la víctima es la forma más habitual de acoso (3% de los menores en ambos casos). Mientras que otras
formas de acoso apenas tienen presencia".

Sin embargo es importante reseñar que en aquellos casos en los que este riesgo se concreta:

"La exposición al riesgo casi se convierte en un daño en sí mismo para el menor".

Todo esto con respecto al ciberbullying pasivo (ser acosado), pero es importante tener también en cuenta su modalidad activa (acosar), para la que el estudio de referencia nos indica los siguientes resultados (bastante en línea con los obtenidos para la modalidad pasiva, salvo un matiz curiosos respecto al género):

1.- La forma más común de realizar bullying es “en persona”, producida en el 7% de los casos, mientras que sólo el 3% afirmaron haberlo realizado por Internet.

2.- La tendencia a realizar ciberbullying aumenta con la edad de los menores, pero en este caso presenta un porcentaje ligeramente superior en el caso de los chicos que entre las chicas, mientras en el caso de los acosados ocurre justo lo contrario, son las chicas las que afirman ser víctimas de acoso en mayor medida que los chicos (como digo, en este post no he incluido datos de género, pero figuran en el estudio).

Y, personalmente, en este caso me quedo con una frase que me llama la atención:

"Las investigaciones señalan que estos dos grupos tienden a solaparse, es decir, que algunos de los que son acosados son también acosadores".

2.- ¿Qué podemos hacer los padres?:

Mis recomendaciones para intentar actuar por nuestra parte de forma preventiva para intentar que este riesgo no se concrete son las siguientes:

- Como siempre la clave para que estas situaciones no se produzcan, en cualquier ámbito de esta vida y, por tanto, también cuando nos referimos a la utilización de las NN.TT y RR.SS., es la educación, para lo que resulta imprescindible comunicarnos con ellos de forma natural, generando un clima de confianza y animándoles a que nos cuenten sus experiencias.

Evidentemente la educación juega un papel fundamental en el caso de los menores que practican el ciberbullying activo, para que sean conscientes del daño que esa actitud puede causar (aquí me temo que no queda más alternativa que transmitirles los valores y sentido común necesarios para ir por la vida, que ya les deberíamos haber inculcado desde muy pequeñitos), pero creo que también juega un papel importante en el caso de aquellos que son acosados (ciberbullying pasivo), ya que hay que transmitirles que no respondan a las provocaciones y, menos aún, alimenten sentimientos de odio o venganza y que, en ningún caso, imiten esas actitudes (curiosa una de las frases del estudio al que he hecho referencia, o ¿no?: "Las investigaciones señalan que estos dos grupos tienden a solaparse, es decir, que algunos de los que son acosados son también acosadores").

- La concienciación y formación en un uso adecuado y seguro de las NN.TT. son sin duda también aspectos muy importantes.

En primer lugar y para ello, debemos ser conscientes de los riesgos considerando éstas en su conjunto, estar al tanto de las novedades que se produzcan en este ámbito y ser conocedores de las que utilizan nuestros hijos, ya que si no podemos tender a subestimar las vulnerabilidades inherentes a ciertos canales (tales como: teléfono móvil, chats, foros...) y centrar únicamente nuestra atención en las correspondientes a otros (RR.SS., mensajería instantánea...).

Posteriormente y en este sentido, concienciar a nuestros hijos respecto a: las herramientas a utilizar y con qué fines, contactos (con quién pueden contactar y con quién no, número de ellos - nadie tiene un número exagerado de amigos, ni falta que hace -, bloqueo de personas que puedan tener actitudes inapropiadas,...), la información a incluir en los perfiles y la privacidad de los mismos y, por consiguiente, de su contenido, qué se puede colgar y qué no, la utilización de contraseñas seguras en los dispositivos..., y la formación que sea necesaria sobre la configuración de la privacidad y la seguridad deben jugar un papel fundamental.

- Establecer normas claras en función de la edad y de otras características propias de nuestros hijos, máxime si detectamos algún comportamiento no adecuado, sobre qué pueden utilizar y qué no, sobre qué se puede hacer con estas herramientas y qué no, y sobre el tiempo y el lugar para su uso.

- Si no conseguimos crear ese clima de confianza al que antes he hecho referencia, en algunos casos siempre podremos instalar herramientas de control parental o utilizar otras técnicas y herramientas que nos permitan controlar que hacen nuestros hijos y/o bloquear el uso de ciertos contenidos (chats, foros, etc.), aunque en lo que respecta al control mi recomendación consiste en utilizarlas únicamente de forma reactiva, es decir, en caso de sospecharse situaciones de uso no adecuado o posibles problemas, ya que yo soy de los convencidos de que debemos respetar la privacidad de nuestros hijos.

Para finalizar y resaltar la importancia vital de la primera de mis recomendaciones, me parece una verdad de perogrullo que en el caso de que nuestros hijos estén sufriendo ya ciberbullyng antes que nada tenemos que ser conscientes de que esto se está produciendo. Pues bien, según este estudio, esto no parece ser así en la mayoría de las ocasiones:


Es decir, de entre los menores que afirman haber sufrido bullying en Internet, únicamente el 24% de sus padres parece estar al corriente de esta situación. En el 67% de los casos el padre afirma que su hijo no ha recibido mensajes de este tipo.

Por tanto, lo que comentaba de comunicarnos con ellos de forma natural, estableciendo un clima de confianza para educarles y formarles también en el ámbito de las NN.TT y RR.SS. y animándoles a que nos cuenten sus experiencias, sobre todo si se ven envueltos en situaciones incómodas, desagradables o amenazantes, es lo primero que debemos hacer para ser conscientes de la situación que se ha producido y para, posteriormente, adoptar las medidas oportunas: evitar responder, bloquear a las personas que realizan el ciberbullying, recopilar las evidencias (mensajes, etc., sin borrarlos) y, en función de la gravedad de la situación, tomar la acciones pertinentes para que no se vuelva a producir (comunicación al centro escolar, denuncia,...).

martes, 3 de febrero de 2015

Padres y uso NN.TT. y RR.SS. por nuestros hijos (IV)

Finalizada la autocrítica hacia nosotros mismos (los padres), que creo necesaria, en este post me gustaría aportar datos para apoyar algunas de mis afirmaciones y, ya en las siguientes entradas de este blog, hablar sobre las amenazas, vulnerabilidades, riesgos y recomendaciones básicas para evitar, o al menos mitigar, los riesgos a los que se ven expuestos nuestros hijos (incluso nosotros mismos) con la utilización de las Nuevas Tecnologías (NN.TT.) y de las Redes Sociales (RR.SS.).

Creo que es algo evidente, y como decía en un post anterior: lo que voy a contar son obviedades que todos sabemos, pero conviene apoyarlo en datos:


Vistos estos datos, creo que nadie discutirá que:

"El uso de las NN.TT. por parte de nuestros hijos está aquí para quedarse, y la nuevas formas de su utilización a corto plazo ni siquiera las podemos imaginar hoy en día (eso sí, propiciadas por su vertiginosa evolución, pero las NN.TT. no dejan de ser una herramienta más o menos sofisticada)".

Dicho lo anterior, he estado buscando por Internet estudios y material sobre esta cuestión: el uso de las NN.TT. y RR.SS. por parte de los menores, para apoyar mis argumentos, y, sinceramente, me ha defraudado un poco; no sé si es porque mis argumentos no hay quién los apoye o porque no he sabido buscar bien, aunque he encontrado algunas entradas interesantes que recomiendo leer en detalle:

- La primera de ellas es la "Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los hogares" que ha realizado el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2014, y cuyos datos me han servido para ilustrar el primer gráfico de este post.

- La segunda de ellas creo que es más interesante todavía y sobre la que extraigo el siguiente gráfico que figura en este post. Aunque se realizó ya hace algún tiempo (marzo de 2009) recomiendo su lectura completa: "Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres", del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO - www.incibe.es/).

Decía yo en un post anterior que nuestros hijos, por ser nativos digitales, no diferencian entre la vida real y la "vida virtual", simplemente son dos ámbitos indivisibles de su vida. Pues bien, en dicho estudio se afirma:

"Los adultos utilizan Internet con una finalidad, ya sea ésta la realización de una transacción bancaria, la compra de algún producto online, la consulta de las noticias en un periódico o la puesta en común de intereses en un foro. Se trata de una aproximación de utilidad - finalidad: los adultos utilizan Internet 'para algo'".

Los niños, en general, se aproximan a Internet de un modo más 'natural'. No buscan sólo un servicio, 'están' en Internet y lo utilizan para estudiar, para charlar o para escuchar música. Internet constituye una herramienta básica de relación social y de identidad. De hecho, un 75% de los niños y niñas declaran que Internet les gusta 'mucho o bastante más que otras cosas'".

Recordemos, por tanto, aquello de que nuestros hijos son nativos digitales, simplemente están en Internet:

Los Datos sobre ello en el estudio citado a los que he hecho referencia:


Por tanto y como digo hasta la saciedad, creo que como padres es evidente que sólo nos queda educar, en la medida de nuestras posibilidades, informándonos de lo que esta nueva realidad supone: de sus amenazas (algunas de ellas nada nuevas en sí mismas, pero sí potenciadas por una herramienta, Internet: global - a escala mundial -, ubicua - uso desde cualquier lugar - y sin límite temporal - en cualquier momento), de las vulnerabilidades que pueden explotar estas amenazas, de los riesgos (la probabilidad de que una amenaza explote una vulnerabilidad) y de las medidas que podemos poner y tendentes a evitar o, al menos mitigar, los riesgos a los que están expuestos nuestros hijos y, en ocasiones, nosotros mismos.

De todo esto último hablaré en los próximos posts de esta serie para intentar aportar mi "granito de arena" sobre una cuestión que nos preocupa, o debería preocuparnos (sin exagerar tampoco), como padres y principales educadores de nuestros hijos, pero huyendo tal y como digo de visiones apocalípticas (creo que todo es muy o bastante fácil: transmitir a nuestros hijos valores y sentido común y poner una serie de medidas adecuadas, y que el uso de las NN.TT. y RR.SS. es intrínsecamente bueno).

lunes, 2 de febrero de 2015

Padres y uso NN.TT. y RR.SS. por nuestros hijos (III)

Continuando con la autocrítica que entiendo tenemos que realizar los padres antes de "juzgar" el comportamiento de nuestros hijos con relación al uso que hacen de las Nuevas Tecnologías (NN.TT.) y Redes Sociales (RR.SS.), y, por consiguiente, antes de pretender educarles en un uso apropiado de estas herramientas, me vienen a la cabeza muchos de los comportamientos que nosotros mismos mantenemos en este ámbito.

Comparto una serie de viñetas que creo que pueden dar una idea de lo que quiero decir:


Es decir, creo que en ocasiones nosotros mismos exponemos nuestra privacidad por "encima de nuestras posibilidades" y, lo que es más grave, en ocasiones la de nuestros propios hijos, sin tomar siquiera las mínimas precauciones para intentar evitar los riesgos a los que nos exponemos a nosotros mismos y a otras personas, o mantenemos una actitud no precisamente "ejemplar". Después no nos quejemos...

Pero, incluso más allá de los riesgos, utilicemos el sentido común: ¿creemos que a alguien le interesa dónde hemos pasado las vacaciones?, ¿si estamos en un sitio o en otro con tal o cual amigo (el colmo de esto es la geolocalización permanente a la que se someten determinados individuos, etc.)?...

Por favor, al igual que debemos evitar enseñar el álbum familiar de fotos a nuestras visitas (cuando nos ocurre a nosotros como visitantes coincidiremos en que es insufrible), no demos el coñazo de forma permanente a nuestros "followers", contactos, amigos..., o como se llamen los bienhechores que tengamos en las redes sociales y similares, con nuestras andanzas que sólo a nosotros nos interesan.

Sobre esta última cuestión, recuerdo un cartel que mi amigo y coautor de este blog Dani Villar tiene visible en su puesto de trabajo. La frase que aparece en él, si  no mal recuerdo, es de Plutarco y quiere decir algo así como:

"No creas que los demás tienen tantas ganas de escuchar lo que dice como tú de contarlo"

Pues eso..., si evitamos aunque sólo sea esto, conseguiremos no exponer en demasía nuestra privacidad y la de nuestros allegados, y además evitaríamos dar el coñazo :). Todo ello, bien entendido, que cada uno puede hacer lo que quiera, pero después no nos quejemos.